Rav Shául Ante Festo
[Una enseñanza de la gracia]

Richard ‘Aharón’ Chaimberlin - Doctor de Literatura
Michael ‘Miguel’ Joseph Navarro - traductor

 

Llegó, pues, Festo a la provincia, y a los tres días subió de Cesarea a Jerusalén. 2 Entonces el Cohen JaGadol (sumo sacerdote) y  los líderes de Judea se presentaron ante él contra Shául, y le rogaron, 3 pidiendo contra él (Shául), como gracia, que (Festo) lo hiciera traer a Jerusalén. Y preparaban ellos una celada para matarlo en el camino. 4 Pero Festo respondió que Shául estaba custodiado en Cesarea, adonde él mismo partiría en breve. 5 “Los que de vosotros puedan” —dijo—, “desciendan conmigo, y si hay algún crimen en este hombre, acúsenlo.” (Hechos 25:1-5)

Dentro de los capítulos previos (Hechos 24), Rav Shául (Pablo) fue presentado ante Félix. Había estado preso por dos años en Cesarea para eso cuando Félix fue reemplazado como procurador (gobernador) de Judea por Festo. De acuerdo a Josefo, Festo fue un oficial justo y sabio (Antigüedades Judías) en comparación a Félix su predecesor o Albino su sucesor. Empero, solo había estado en ese puesto por dos años cuando murió.

          Festo desconocía a Judea. Entonces “ascendió” de Cesarea a Jerusalén, donde podría aprender más tocante esta provincia de la cual había sido puesto como gobernador. Los gobernantes judíos todavía buscaban matar a Shául. Entonces, tramaron un plan parecido al que tramaron en Hechos 23:12. Supuestamente querían hacerle más preguntas en Jerusalén, pero como aprendemos en Hechos 25:3, tenían la intención de emboscarlo mientras se dirigiera a Jerusalén.

          Festo negó la petición de ellos, diciéndoles a los mensajeros que Rav Shául (Pablo) se quedaría en Cesarea, cual era la capital de la ocupación romana de Judea. En vez de eso, Festo ofreció permitirles a algunos de los líderes judíos venir a él en Cesarea, para interrogar a Shául, para posiblemente proseguirlo en el caso de que hubiese cometido alguna maldad.

          6Estuvo entre ellos no más de ocho o diez días, y luego fue a Cesarea; al siguiente día se sentó en el tribunal y mandó que fuera traído Pablo. 7 Cuando éste llegó, lo rodearon los judíos que habían venido de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusaciones, las cuales no podían probar. 8 Pablo se defendía diciendo: “Ni contra la Ley de los judíos, ni contra el Templo, ni contra César he pecado en nada.” (Hechos 25:6-8)

Traducciones pueden escucharse antisemíticos. El los relatos de los evangelios, son los “judíos” quienes confrontan a Yeshúa. En el libro de Hechos, de nuevo son los “judíos” quienes acusan a Pablo. ¡En ambos casos, se debe recordar que ambo Jesús y Pablo (eso es, Yeshúa y Shául) son judíos! También, cuando el mesías Yeshúa anduvo caminando sobre este planeta, la mayoría abrumador de sus seguidores también fueron judíos. Entonces, es este capítulo he tomado la libertad de relajar la traducción, usando el término “líderes judíos” en vez de “judíos.” De hecho fueron los líderes judíos de Jerusalén quienes acusaban a Pablo, no era el judío cotidiano de la calle.

          Los líderes judíos estaban haciendo acusaciones severas contra Shául, pero no podan comprobar ninguno de esos cargos en su contra. Rav Shául escuchó a todas sus acusaciones falsas, presuntuosamente ante Festo. Entonces él contestó, “Ni contra la Ley de los judíos, ni contra el Templo, ni contra César he pecado en nada.” Muchos cristianos han llegado a darse cuenta que Yeshúa nunca predicó contra la Ley (Torá). Sin embargo, como una vez me dijo un amigo bautista, los eventos del evangelio que se llevan a cabo antes de la crucifixión y resucitación sucedieron estando todavía dentro de la “Dispensación de la Ley.” Era su opinión que la Dispensación de la Ley se terminó con la resucitación de Jesús, siendo reemplazada por la Dispensación de Gracia. Que Pablo fue ungido para dar las instrucciones de esta nueva Dispensación de Gracia.

          Antes de que continúe, quiero que sepan que rechazo completamente la teología de Dispensaciones. Esta clase de teología aproxima más bien a los dioses inconstantes de la Grecia antigua que al Dios de Israel. Malaquías 3:6 dice, “Porque yo, YHWH, no cambio.” En Hebreos 13:8 leemos, “Jesús Cristo [Yeshúa el mesías], es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.” También existía la gracia bajo la Tanak (Viejo Testamento), y existe la Ley en el testamento más nuevo. Quien sea que cree que le rey David fue salvado solamente por obras de la ley, y que no había gracia en el testamento más antiguo debe de leer esos relatos de David una vez más. Igualmente, dentro del sermón de Yeshúa encima del monte, miramos que la Ley en actualidad se refuerza en vez de ser descartada. (Vea Mateo 5:27-48).

          En este capítulo (Hechos 25:8), aprendemos que Pablo nunca cometió ofensa contra la Ley (Torá) ni contra el Templo. En Hechos 23:6, aprendemos que Rav Shául todavía era fariseo. Los fariseos no eran perfectos, mas algunos cristianos se pasan mucho al atacar a los fariseos. Quizás necesitan considerar un hecho muy importante: ¡casi la mitad del testamento más nuevo fue escrito por parte de un fariseo – Pablo!

          Después de llegar a Roma, Shául testificó de nuevo (Hechos 28:17), diciendo, “Yo, hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, he sido entregado preso desde Jerusalén en manos de los romanos.” Rav Shául se mantuvo siendo un leal hijo de Abraham. Aquellos quienes utilizan a los escritos de Pablo para atacar a los judíos están tristemente ignorantes ambos de Pablo y de sus escritos. Ni siquiera hizo nada en contra de las “costumbres de los padres.” Según cabe suponer, esto significaría que Pablo era observador rabínicamente, lo cual va mucho más allá de los requisitos de la Torá. Pablo nunca hubiera comido productos lácteos con carne en la misma comida, por la interpretación rabínica de Éxodo 23:19: “No guisarás el cabrito en la leche de su madre.” Para mí, esto significa que no hiervo animalitos en la leche de sus mamás. Sin embargo, los rabinos lo toman significar que productos lácteos y carne no se deben comer en la misma comida. Esto es uno de los muchos mandamientos que han sido fortalecidos por parte de los rabinos. Ser observador bíblicamente de la Torá no es difícil. Empero, ser observante rabínicamente de la Torá es extremadamente difícil.

Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, le preguntó a Pablo: “¿Quieres subir a Jerusalén y ser juzgado allá de estas cosas delante de mí?” 10 Pablo dijo: “Ante el tribunal de César estoy, donde debo ser juzgado. A los judíos no les he hecho ningún agravio, como tú sabes muy bien. 11 Porque si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir; pero si nada hay de las cosas de que estos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo.” 12 Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondió: “A César has apelado; a César irás.”

Quizás Festo tenía esperanzas de que Shául estuviera dispuesto subir a Jerusalén para presentarse ante el juicio de los líderes judíos (v 9). Empero, Shául presentó sus razones por no querer hacerlo. Shául quería que su caso se trajera ante César, y desde que él era ciudadano romano, tenía el derecho de apelar su caso ante la corte suprema del imperio romano, cuál se localizaba en Roma. Apelando el caso ante César no se debe de tomarse tan literalmente. César fue emperador del poderoso imperio romano. No hubiera tenido el tiempo para invertir en el juicio de todo aquel quien “apelara a César.” La corte suprema  se llevaría a cabo ante un representante, como una corte federal o nacional.

          En el verso 13, leemos, “y después de varios días el Rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea para saludar a Festo.” Festo era el nuevo procurador, un puesto temporal, algo como gobernador. Este rey Agripa era el II, y era el bisnieto de Herodes. Berenice también era su hermana. Esta relación fue incestuosa. Después, ella llego a ser la amante de del hijo del emperador Vespasiano, Tito, quien se convirtió en emperador cuando murió Vespasiano. Agripa II fue el último de los reyes herodianos. Su capital estaba en Cesarea de Filipo, Banias de hoy en día, cerca del monte Hermón.

Como se quedaron allí muchos días, Festo expuso al rey la causa de Shául, diciendo: “Un hombre ha sido dejado preso por Félix, 15 respecto al cual, cuando fui a Jerusalén, se me presentaron los principales sacerdotes y los ancianos de los judíos, pidiendo condenación contra él. 16 A estos respondí que ‘no es costumbre de los romanos entregar a alguien a la muerte antes que el acusado tenga delante a sus acusadores y pueda defenderse de la acusación.’ 17 Así que, habiendo venido ellos juntos acá, sin ninguna dilación, al día siguiente, sentado en el tribunal, mandé traer al hombre. 18 Y estando presentes los acusadores, ningún cargo presentaron de los que yo sospechaba, 19 sino que tenían contra él ciertas cuestiones acerca de su religión y de un cierto Yeshúa, ya muerto, que Shául afirma que está vivo. 20 Yo, dudando en cuestión semejante, le pregunté si quería ir a Jerusalén y allá ser juzgado de estas cosas. 21 Pero como Shául apeló para que se le reservara para el conocimiento de Augusto, mandé que lo custodiaran hasta que lo enviara yo a César.”

Hay que darle crédito a Festo. También menciona las contiendas principales: Rav Shául fue enseñado por Yeshúa, quien afirmó que aun vivía, mas quien los líderes judíos todavía creían estar muerto. El los llama “cuestiones acerca de su religión.” Ambos partidos de la contienda se consideraban judíos. Ningún crimen capital bajo la ley romana se había cometido. Festo se interesaba que la justicia fuese de acuerdo a la ley romana. Los romanos podían ser muy brutales, pero también se interesaban que las cosas se hicieran de acuerdo a la ley. A los romanos les chocaba el desorden. Rey Agripa II también se interesó por este caso, y accedió escuchar al Rav Shául.

Al otro día, viniendo Agripa y Berenice con mucha pompa, y entrando en la audiencia con los comandantes y principales hombres de la ciudad, por mandato de Festo fue traído Shául. 24 Entonces Festo dijo: “Rey Agripa y todos los varones que estáis aquí juntos con nosotros, aquí tenéis a este hombre, respecto del cual toda la multitud de los judíos me ha demandado en Jerusalén y aquí, gritando que no debe vivir más. 25 Pero yo he hallado que ninguna cosa digna de muerte ha hecho, y como él mismo apeló a Augusto, he determinado enviarlo a él. 26 Como no tengo cosa cierta que escribir a mi señor, lo he traído ante vosotros, y mayormente ante ti, rey Agripa, para que después de examinarlo tenga yo qué escribir, 27 pues me parece fuera de razón enviar un preso sin informar de los cargos que haya en su contra.”

Rey Agripa y Berenice tenían toda la vanidad y ceremonia cual es típica de la realeza hasta hoy en día. Todos los varones prominentes de la ciudad igual que todos los comandantes militares estaban presentes. Desde que Agripa quería ver a Shául, el acusado se trajo. Festo se oye como si fuese el abogado del acusado, defendiendo a Shául ante Agripa, incluyendo su derecho de apelar ante César Augusto (o su representante de la corte). También estaba interesado que los cargos contra de Shául no eran claros, y que no existía pruebas de los cargos en su contra. De hecho, todos los cargos en su contra eran falsos (Hechos 21:28), como vemos en los versos sucesivos.

          Es interesante que Shául hubiera sido parte del establecimiento religioso, y había sido tan celoso por perseguir a judíos mesiánicos en Hechos 8 y 9. Ahora, está enfrentando a judíos quienes están igual de celosos en su contra.  ת